gloria y jose

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¡El año que viene la independencia!
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lunes, 28 de marzo de 2011

la agresión gratuita.....

El otro día tuvimos que acudir al Centro de Salud de MILLER BAJO, no hubo más remedio. Para mi compañero, enfermo mental, ir a su médica de cabecera es todo un sacrificio; como siempre me ha dicho, desde que lo conocí, 5 o 6 años ya: “ir a mi centro de salud es ir a enfermarme” (en su momento solicitó un cambio de médico y claro, eso produjo un malestar en la médica y sintiéndose humillada activo el mecanismo corporativista y fue peor el remedio que la enfermedad). El nombre de la “pseudo-doctora” es Elena Díaz-Valero López.


Claro que entendí esa reticencia de acudir; justo la primera vez que fuimos juntos. Dudo que esta mal llamada profesional sepa que, este paciente que trata de maltratar siempre que tiene oportunidad, es una persona con un Trastorno Mental de Personalidad de etiología Psicógena.

Para no usar adjetivos groseros ni insultar a nadie que al final a quién sientan mal es a mi misma les contaré lo opuesto a esta profesional, y tomo como ejemplo a mi médico de cabecera o al de mi padre o al de mi hijo. Personas respetuosas, profesionales, con una amplia relación de feed-back con sus pacientes, interesadas/os por la situación familiar, en fin: chapó por todas y todos los profesionales del centro de salud al que pertenezco, desde quienes lo mantienen limpio hasta quienes recetan.

La médica de cabecera de mi pareja, Elena Díaz-Valero, es todo lo contrario; su práctica profesional se rige ante todo por la norma de no escuchar, se cuestiona toda palabra del paciente, receta lo que le parece oportuno y tiempo: dos minutos, ni uno más! Inclusive se supone que este grupo de profesionales que actúan en las zonas más cercana a la comunidad, “Centros de Salud”, son “Médicos de Familia”, lo que significa entre otras cosas, por ejemplo, que parejas mayores vayan juntitas a sus recetas y demás cosillas y yo no dejo de preguntarme cada vez que hemos ido a la consulta de la susodicha que por qué sólo hay una silla, me llama la atención: ¿quién se quedará de pie? ¿Le cederá la diosa doctora su silla cuando van en pareja? Y si se quejan ¿sacará el látigo de la indiferencia?

Esta vez mi pareja, harto de tanta indiferencia y exclusión, estalló. A la mierda cuatro años de recuperación; cuando bajó la escalera ya estaba en plena crisis y al salir del centro de salud arremetió contra un par de cristaleras que estallaron en pedazos. Lo siguiente que pasó fue que traté de pararlo, de sacarlo para calmarlo, de comprar tabaco, y en esto… apareció ”El”, el Salvador del Centro de Salud, el segurita de “Seguridad Integral” dispuesto a dar la vida por los cristales que algún matado se había cargado por el morro, ¿no?, Alfonso Carretero Doldan, el que usa el teléfono del Centro de Salud, que pagamos todos y todas, para quedar con sus colegas e ir al gimnasio por la tarde, sino de que se yo que este sujeto es deportista?, en fin, no pasa nada, un ganso más cobrando, no solo por no hacer nada, sino además por hacernos gasto a la comunidad.

Por más que le repetí varias veces que él era un enfermo mental, que yo era trabajadora social y que me hacía responsable de la situación y que volvía cuando controlará a mi compañero (a dónde vamos a ir si vivimos dos calles más allá del centro de salud) hasta que no derramó sobre mi pareja toda su frustración y furia no ceso de golpearlo, empujarlo, arrastrarlo y caerle encima con todos sus 100kg de violencia gratuita. Ya saben el resto: sangre por aquí y por allá, lesiones en cabeza, tronco y extremidades, llegada de las fuerzas de in-seguridad una vez cometida la agresión, por supuesto; que si fue un “pico”; denuncias en la comisaria, etc. ah claro, que el segurita es un trabajador honrado y el mejor para andar entre personas, verdad?

Este individuo piensa que las personas que acudimos a este Centro de Salud, somos todos y todas un puño de matados y gentuza y por eso, y cito literal: “donde el teléfono para solicitar citas no se vuelve a poner ni bolígrafo ni papel, la gente que se busque la vida, porque son unos ladrones”, estas palabritas las he tenido que escuchar de este sujeto, cuyo nombre es Alfonso Carretero Doldan, cuando solicité papel para anotar una cita.

Todo un circo, estoy pensando que para la ocasión lo mejor: ir vestida de payasa. Eso si: Triste!

martes, 12 de enero de 2010

LA INSANIDAD CANARIA

Gloria, me acaba de llegar este correo que me envía un primo. Como hemos hablado
en tantas veces, más de lo mismo. Pero, luego, resulta que cuando hay una
oportunidad de protestar saliendo a la calle masivamente, las gentes prefieren
estar tranquilitos en casa viendo la tele. UN beso Mario
----- Mensaje reenviado de JOSE MANUEL BALBUENA CASTELLANO
-----
Fecha: Mon, 11 Jan 2010 09:35:27 -0000
De: JOSE MANUEL BALBUENA CASTELLANO
Responder-A: JOSE MANUEL BALBUENA CASTELLANO
Asunto: Fw: AYUDAME A DIFUNDIR ESTA TRISTE REALIDAD EN LA GOMERA
Para: Mario Castellano Suárez


----- Original Message -----
From: Jenni Hymoff Koeppel
To: Recipient list suppressed:
Sent: Friday, January 08, 2010 9:39 PM
Subject: Fwd: AYUDAME A DIFUNDIR ESTA TRISTE REALIDAD EN LA GOMERA



Recibí este correo y creo que debe ser difundido.

Te mando un documento que he escrito para explicar a todo el mundo cómo murió
mi padre. Ya he conseguido publicarlos en los portales gomeraverde y
gomeranoticias. Quizás salga mañana en La Opinión. Me gustaría que se lo
mandases a todo el mundo ( sé que conoces a mucha gente) y que éstos a su vez
lo fueran pasando a sus contactos. Quiero que se entere la mayor cantidad de
gente posible. ¡Gracias por tu apoyo en esto días!


El mercantilismo económico mató a mi padre. Carta abierta a TODOS los
políticos de canarias.

Me llamo Óscar Mendoza y soy el hijo de la persona que ha fallecido en la
puerta del centro de salud de Hermigua.

En primer lugar decir que estoy a disposición de los medios de comunicación
para dar toda la relevancia a este asunto. Mi correo electrónico es
omenseg@telefonica.net.

No quiero dinero ni venganzas (por eso no acudiré a los tribunales) pero sí
quiero dejar constancia de ciertas cosas. Creo que las lágrimas de mi madre me
legitiman para exponer todo lo que rodeó la muerte de mi padre.

Sé perfectamente que la causa de su muerte está basada en la famosa diferencia
entre guardias presenciales y guardias localizadas o, hablando claramente, entre
vivir, por ejemplo, en Tenerife o en La Gomera. ¿Se imaginan a una persona de
Tenerife que muere en la puerta de un centro de salud después de que su hija y
su esposa estuvieran tocando en la puerta y llamando al 112 más de media hora?
¿Verdad que no? Pues eso pasa en La Gomera. Y no es la primera vez que pasa.
Hace apenas dos meses murió un chico de aproximadamente 35 años en
circunstancias muy parecidas.


La auténtica causa de la tragedia de mi familia es la falta de inversión en
sanidad pública (algo similar pasa en educación, mundo que conozco muy bien ya
que soy profesor). No hace falta ser muy listo para darse cuenta de que lo
básico de una sociedad es la sanidad y la educación, pero para los políticos
canarios (de todos los colores) parece que eso no es importante.
¿Será porque no es rentable económicamente? ¿Qué negocios ocultos tienen en
la sanidad privada o en la educación concertada para no poner los medios
adecuados para que los canarios pobres tengamos derecho a lo más importante?
A lo mejor, y estoy pensando en alto, es que su capacidad no da para más, a
pesar de tener todos estudios universitarios, aunque ya se sabe que "lo que
natura no da, Salamanca no certifica".

El descrédito de los políticos en España es algo que muchos se han ganado a
pulso (no hace falta recodar los casos de corrupción que llenan portadas de
periódicos) pero quiero seguir pensando que en las capas de decisión todavía
hay gente que vela por aquello de la "res publica" y que no está ahí por los
sueldos, bastante abultados por cierto, o por sus increíbles prebendas y
privilegios. Remito a los lectores al libro "La casta parasitaria" aparecido a
finales de noviembre pasado para ver cómo viven nuestros políticos.

Algunos me acusarán de demagogia pero yo les preguntaré en qué he mentido o en
qué me he equivocado. Además ellos no han enterrado a su padre en circunstancias
como yo he enterrado al mío.

En los municipios de Hermigua y Agulo tienes que ponerte enfermo antes de las
22 horas. De lo contrario te juegas la vida si es algo grave (mi padre da fe de
ello) ¿Saben eso los políticos de Canarias? ¿O será que ellos disfrutan de
seguros privados y viven en islas capitalinas? ¿Los gomeros del norte son
canarios de segunda? ¿No pagan sus impuestos?

Siempre me he preguntado cuánto dinero se ha ido en tranvías, auditorios,
policía autonómica, televisión autonómica, carnavales, fiestas de todo tipo y
demás obras faraónicas, típicas de una sociedad de nuevos ricos que ha olvidado
a donde queremos ir y qué es lo realmente importante.

Este país llamado España ha perdido los valores por completo y por eso se ven
cosas que hace 20 años no se veían. TODOS los políticos, de todos los gobiernos
democráticos, han tenido la culpa de ello.

Yo vivo en Tenerife y no me encontraba en Agulo cuando pasó todo pero puedo
decir que a mi hermana y a mi madre nadie las ayudó, NADIE. En esas
circunstancias no sé como yo hubiera reaccionado pero posiblemente escribiría
esto desde la cárcel.

Por otro lado también sé perfectamente que el personal sanitario no tiene
culpa de nada. Siempre he tenido buena opinión de ellos y tengo amigos en el
gremio.

Como ya he dicho no quiero venganzas ni dinero, solamente que todas las
autoridades políticas (no quiero personalizar en ningún partido) asuman sus
responsabilidades y mi padre sea la última persona que muere por falta de
asistencia. De lo contrario pensaré que para los políticos canarios la vida en
el norte de La Gomera no vale nada y entonces, y sólo entonces, les maldeciré a
TODOS y desearé con todas mis fuerzas que la suerte les sea tan desfavorable
como la mía cuando veo llorar a mi madre.